VEN, VAMOS A TOMAR CAFÉ Y HABLAMOS

Cómo añoro a mi madre y su cafetera después de comer. Las sobremesas, con el café presidiendo, forman parte de mis recuerdos. El olor a café al despertarme y en la cocina mi madre con su pijama de cuadros, su sonrisa, su pelo detrás de sus preciosas orejas y la cafetera preparada para ese ratito de mujeres charlando en la cocina: mi abuela, mi hermana, mi madre y yo hablábamos, contábamos, nos reíamos, organizábamos y a veces hasta nos enfadábamos…y el café estaba presente, siempre humeante, oloroso, natural.
Que buenos momentos disfrutados y ahora recordados. Que suerte hemos tenido a pesar de y con todo.